martes, 14 de marzo de 2017

DEUDA ILEGÍTIMA Y RECORTES

Quieren revertir la grave situación económica y social que atraviesan muchos ayuntamientos españoles. Así arranca la Red Municipalista contra la Deuda Ilegítima y los Recortes, promovida por ediles de numerosas ciudades españolas -algunas, capitales de provincia-, a los que se han sumado actores y plataformas ciudadanas de todo el Estado, con un triple objetivo: propiciar el reconocimiento de la ilegitimidad de la deuda por medio de auditorías ciudadanas de la deuda y la gestión pública; construir un nuevo municipalismo que entrañe más soberanía y más autonomía; e informar, sensibilizar, empoderar y fomentar la participación ciudadana en la construcción de ese nuevo municipalismo.

No será fácil, desde luego, pues se trata de erradicar vicios y acabar con prácticas que estrangulan a muchas haciendas locales; pero ya están dados los primeros pasos para impulsar nuevas políticas públicas y nuevas leyes que permitan, por fin, una financiación apropiada de las haciendas locales, libre de ataduras e hipotecas y de condicionantes políticas.

¿Cómo se conceptúa la denominada 'deuda ilegítima'? Aquella que se contrae para satisfacer las ansias de ganancia de unos pocos y a espaldas de los intereses de la ciudadanía. Así se define en los antecedentes de esta Red Municipalista, centrados en el Manifiesto de Oviedo, suscrito por concejales, diputados y activistas de varias organizaciones, que se rebela contra varias normas que, según interpretan, socavan la autonomía de gobiernos autonómicos e instituciones locales y atacan los derechos de la ciudadanía. El Manifiesto, de hecho, recoge que algunas medidas gubernamentales como el Plan de pago a proveedores o el Fondo de Liquidación Autonómica, aplicadas tanto en comunidades y en ayuntamientos sobreendeudados por obras faraónicas o inútiles, pelotazos urbanísticos, sobrefacturaciones y todo tipo de corruptelas como en administraciones en principio saneadas, han inflado la deuda pública de manera ilegítima.

En esta declaración de principios, los firmantes exigen un cambio radical de la política de asfixia financiera aplicada por el Gobierno del Estado hacia ayuntamientos y Comunidades Autónomas; la derogación de la reforma del artículo 135 de la Constitución de 2011, la de la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera y la de la Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local; la devolución por parte de los bancos de los intereses abusivos cobrados y el cese inmediato de los recortes y la austeridad, revirtiendo sus consecuencias, identificando a sus culpables e indemnizando a sus víctimas. Como puede apreciarse, es una reivindicación de máximos que no debe dejar indiferente a quienes se desenvuelven en el universo municipalista y en el mismo ámbito económico-financiero. Sobre todo, porque en el documento se recoge el compromiso que están dispuestos a asumir:

“Apoyar la constitución de un frente formado por los municipios, las Comunidades Autónomas y las nacionalidades del Estado español que cuestione la deuda ilegítima y que trabaje para su anulación; un frente que permita romper el aislamiento y la fragmentación; un frente que permita tomar iniciativas para cambiar de manera favorable la correlación de fuerzas respecto al Gobierno; un frente donde los municipios fuertes brinden apoyo a los más débiles y más afectados por las deudas ilegítimas; un frente para tomar iniciativas y llevar a cabo acciones para liberarse del yugo de la deuda ilegítima y que permitan encontrar financiación legítima para garantizar a la ciudadanía el gozo de sus derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos.
Deben iniciarse procesos de auditorías con participación ciudadana de la deuda de nuestras Administraciones Públicas y reclamar la anulación de las deudas identificadas como ilegítimas que hayan favorecido al interés particular de una minoría privilegiada y en contra de los intereses de las/os ciudadanas/os”.

Quizá le repetición del término 'frente' sonó demasiado beligerante o retrotraía a connotaciones históricas que no conviene refrescar, lo cierto es que el Manifiesto de Oviedo germinó en esta Red cuyos promotores mucho tendrán que moverse y persuadir con tal de alcanzar unos objetivos y generar unas sinergias que afectan directamente a los contribuyentes.

lunes, 13 de marzo de 2017

EL ODIADOR

Odiador. La voz es, en sí misma, antipática, no dan ganas de pronunciarla. Pero la figura se va imponiendo, tanto en medios digitales como audiovisuales,

El Código Penal español tipifica el delito de odio en su texto articulado: atentar contra la dignidad de las personas por el mero hecho de padecer éstas una enfermedad o una discapacidad o de pertenecer a un grupo o a una identidad religiosa, sexual o étnica. La incitación al odio y a la violencia puede ser castigada hasta con cuatro años de prisión, la misma pena para aquellos que “distribuyan, difundan o vendan escritos o cualquier otra clase de material o soportes que, por su contenido, sean idóneos para fomentar, promover, o incitar directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia”.

El odiador está ahí, en su pantalla, en su emisora de radio, en su red social, en cualquiera de las infinitas opciones de internet. En su laberinto, con unas finalidades muy claras. Es la persona que odia algo o a alguien y dice o escribe cosas desagradables y hasta critica sus logros, principalmente en el contexto digital. Los lingüistas ya han precisado los antecedentes: en la Fundación del Español Urgente (Fundeu), se remontan al siglo XIX para hablar de esta persona como “poco amigo de la escolástica y acérrimo odiador de la barbarie literaria”, como figura en el Corpus Diacrónico del Español, y cuyo uso puede extenderse a ese contexto y al de las redes sociales. En cualquier caso, existen otras expresiones, acaso más transparentes, como enemigo, detractor, difamador, maldiciente, faltoso, el que odia...

La abogada penalista Ruth Sala resume, en un trabajo titulado Incitación al odio y libertad de expresión, las características de la sociedad en que la figura del odiador se va imponiendo: “Nos hemos convertido -escribe- en poseedores de un poder que nos hemos atribuido libremente para destrozar la reputación de alguien en un segundo”. Es un ser que desahoga su bilis y hasta su cólera sin importarle el daño que causa, favorecido, además, por unas coordenadas de cierta impunidad. Es muy explícita la abogada Sala cuando, al tratar de aclarar qué es la incitación al odio, recurre a una sentencia del Tribunal Supremo de 19 de febrero de 2015, en la que se señala que el pensamiento no delinque, y lo que se criminaliza “son hechos externos que ensalzan tal odio y que constituyen hechos tipificados como delito”. La autora, por tanto, entiende que incitar al odio “para la comisión de un hecho que es considerado delito, eso sí que es incitación al odio”.

Claro que entonces llegamos a la dicotomía con la libertad de expresión. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos, citado por la propia Ruth Sala, reconocía en marzo de 2011, que “el derecho a la difusión de las ideas incluye y abarca no solo a las inofesivas o indiferentes sino también a las que chocan o inquietan en la medida que, sin tal libertad, pluralismo y tolerancia, no hay sociedad democrática”. ¿Dónde está el límite pues a la libertad de expresión? “Solo se encuentra en el discurso de odio o de incitación a la violencia”, especifica el citado Tribunal Europeo.

El asunto da pie a una discusión jurídica de envergadura porque si se desata un efervescente aluvión -sobre todo en las redes- de opiniones, ataques, menosprecios, vejaciones, infundios e injurias, cómo encajarlo y cómo tratarlo. Hasta en los mensajes que se cuelan en programas televisivos, seguro que inducidos o predispuestos por los locutores de turno. La gran verdad es que no hay tipificado nada que pueda sancionar una convocatoria masiva para atacar a una persona.

Pero el odiador gana terreno, he ahí lo preocupante. Está de moda, cuando menos. Las audiencias deben ser conscientes de que están expuestas a otro fenómeno de manipulación difícilmente controlable. Un fenómeno perverso que arrastra a centenares por no decir miles de personas, las persuade y las fideliza. Ya lo advirtió el guionista, dramaturgo y actor norteamericano, Aaron Sorkin, autor de la inolvidable Algunos hombres buenos: “Quizá sea este el triste destino de la televisión: un lugar en el que practicar nuestro desprecio”.

sábado, 11 de marzo de 2017

PRESUPUESTOS MUNICIPALES INEXISTENTES

No se tienen noticias de que estén elaborados los presupuestos generales del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz ni vayan a ser sometidos a aprobación próximamente. A estas alturas del ejercicio, es obvio que ya llevan un considerable retraso. Y que, por tanto, si hay nuevas cuentas, cuando sean definitivas, serán para unos pocos meses. Cierto que, mientras tanto, se funciona con presupuestos prorrogados: se puede, claro; pero con condicionantes.

No son de extrañar la demora ni la inexistencia si tenemos en cuenta que el gobierno local ni ha sabido ni ha podido ni ha querido dar a conocer -y nos encaminamos a la mitad del mandato- el supuesto pacto bajo el que decidieron asumir los destinos del municipio en el verano de 2015. Se desconoce, en ese sentido, todo: qué modelo, qué prioridades, qué recursos, qué innovaciones, qué obligaciones hipotecarias, qué viabilidades y qué renuncias programáticas. Si a ello se añade que no hay presupuestos, pues los vacíos equivalen a unos horizontes muy inciertos. Hay un reparto, está claro. Se respeta, se aparenta y... poco más. Pasadas las sombras de la probable censura, tal reparto se consolida.

El gobierno local va escapando con la implicación de otras instituciones públicas, principalmente el Cabildo Insular, que ha asumido algunas actuaciones infraestructurales tras cuya conclusión veremos en qué términos se establece la gestión. ¿Nuevas cargas para el Ayuntamiento? ¿Amenazado el patrimonio municipal?También se nota la aportación del Cabildo en otras materias. Independientemente de los intereses políticos, y hasta de la respetable voluntad de ser solidarios con quien de verdad lo necesita en el siempre difícil marco del equilibrio territorial, lo cierto es que los avances parecen hechos ad calendas graecas (fechas imposibles o plazos incumplibles) o a golpes de improvisación y dilaciones para ir dando pasos tras los anuncios y calmar las expectativas con informaciones aparecidas oportunamente que, en todo caso, apenas tendrán interpretación crítica.

El problema es que se va adueñando de la política local una suerte de resignación preocupante. Es como un peculiar dejar hacer y dejar pasar, aderezado con la aparición de datos sobre un notable volumen de pagos reparados por Intervención -ya deben haber tomado medidas correctoras, un suponer, a la vista del importe (siete millones de euros) en menos de un año-, y de las obligaciones que hay que asumir tras resoluciones judiciales de diversa índole. Así las cosas, con un estancamiento evidente salvo honrosas excepciones que resultan casi milagrosas, el Ayuntamiento es una referencia que se ha ido apagando e inspira a la ciudadanía un sentimiento de desgana y de menguante credibilidad. El gobierno seguirá a lo suyo, confiando en afinidades políticas y tratos institucionales y mediáticos generosamente favorables. Cuenta hasta con una oposición bastante comedida, a veces atemorizada, que ya habrá comprobado que su obligación fiscalizadora es insuficiente y precisa de más creatividad para terminar siendo una auténtica alternativa, así percibida por los portuenses.

Sin presupuestos, sin saber por tanto qué se quiere y cómo se van a administrar los recursos, es complicado intuir siquiera salidas decorosas. Incluso para regular de una vez la ocupación de la vía pública.

viernes, 10 de marzo de 2017

ADVERTENCIAS EN BERLÍN

Los registros y las tendencias favorecen a España, turísticamente hablando. Aunque ya han dejado caer que Egipto está ya en plena fase de renovada atracción. Pero, bueno, lo cierto es que en la Feria Internacional de Berlín (ITB) se ha dado a conocer el informe Análisis viajero, cuyos contenidos indican que los alemanes sitúan a nuestro país en aventajado puesto de preferencia para sus destinos vacacionales. El cómputo de viajes de los alemanes a territorios españoles, en efecto, registró un incremento interanual del 8%. Un 14,8% de ciudadanos alemanes que disfrutaron de su tiempo de asueto fuera de su país eligió España. Todo ello quiere decir que es un destino preferente, que acentúa su liderazgo en un mercado de tanto peso como es el germano, que también resulta determinante en el medio turístico canario.

Pero de esta nueva edición de la feria berlinesa llega otra advertencia que no debemos perder de vista: se habla de los efectos negativos de la política migratoria del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Autoridades en materia turística, como el secretario general de de la Organización Mundial del Turismo (OMT), Taleb Rifai, confesó su consternación por los efectos de las decisiones de la Administración norteamericana: “El aislamiento no aumenta la seguridad, sino que hace que crezcan las tensiones y las amenazas”, dijo Rifai, para quien, a la hora de elegir un destino vacacional, “tener la sensación de que se va a sufrir algún tipo de discriminación, del tipo que sea”, es siempre importante. No quiere más muros Rifai, como es natural.
La incertidumbre generada con posibles restricciones a los visados de entrada para ciudadanos europeos elevará, sin duda, la preocupación en el ámbito del negocio turístico. Tal es así que el presidente de la Federación Alemana del Turismo, Michael Frenzel, se ha permitido recordar que las restricciones al viajero afectan al conjunto de la economía. Claro: parte de la premisa de interrelacionar libertad y viajes, de modo que no es descabellado el temor a un retorno al pasado, “cuando entrar como turista en Estados Unidos podía convertirse en una auténtica pesadilla”, según barruntó en la apertura de la ITB. Frenzel, muy crítico con la línea aislacionista del Gobierno norteamericano, afirmó que su política “dañará al sector turístico”.
Que anden atentos los empresarios, promotores y profesionales. Estos criterios son más importantes que las tendencias y los influjos artificiales.

jueves, 9 de marzo de 2017

PAÍS ESPECIAL

La percepción sobre la corrupción y el fraude se incrementa más de tres puntos en la última entrega conocida esta misma semana del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Los españoles conviven, prácticamente a diario, con las derivadas de esos dos problemas, generadores de informaciones que, paradójicamente, han dejado de impactar, acaso por su abundancia. Ocurre como con otras sociedades -la italiana, por ejemplo-, que se acostumbró a los escándalos y seguía a lo suyo, produciendo y avanzando, aunque los soportes se tambaleasen y fuera mermando, hasta límites de repulsión, la credibilidad de instituciones, gobiernos y políticos en general.
Después, pasa lo que pasa: a pesar de estas percepciones, la intención de voto, al menos confesada, sigue favoreciendo al partido gubernamental que, dicho sea de paso, puede exclamar: cuanto peor, mejor. Estos dos problemas no hacen mella ni estragos en nuestro suelo electoral. Es otro cantar, se dirá, pero el repaso a los antecedentes nos sitúa ante un comportamiento bastante contradictorio. Porque, ¿qué más se necesita para que un partido en el Gobierno sea castigado en las urnas?
En cualquier caso, es positiva esa percepción. Que la ciudadanía se dé cuenta de que esta lacra resulta insoportable e inaguantable. Mejor que la indolencia. Y que entienda que estamos en la fase crucial de algunos procesos judiciales, si bien tanto algunas resoluciones como mecanismos posteriores para dilatarlas o eludir sus efectos, si se trata de ingresar en prisión, han hecho fruncir el ceño y disgustado a miles de ciudadanos de toda condición social. La encuesta del CIS sitúa en el 37,3% de la población encuestada la percepción.
Otros indicadores del sondeo señalan que el paro, con un 72%, sigue siendo la principal desazón; y que hay un porcentaje de españoles que se preocupan más por la protección de datos (75%) que por el avance de la ciencia (63%). Este país, ciertamente, sigue siendo muy especial.

miércoles, 8 de marzo de 2017

PEÑA POTAJE COLES: UN BRINDIS A LOS 90 AÑOS



La Peña Potaje Coles, fundada un miércoles de ceniza en 1927, celebra hoy, en el restaurante ‘Régulo’ del Puerto de la Cruz, su noventa aniversario. En el principio, fue esa fecha, pero luego, algunos miembros, acaso influidos por el hecho religioso, promovieron el cambio a la octava y así quedó institucionalizado.
Nombres de los fundadores: Melchor Luz y Lima, Isidoro Luz y Lima, Régulo González Matos, Ruperto Peña, Salvador Marrero, Andrés Sotomayor, Manuel Espinosa Chaves, Antonio Topham, Isidoro Luz Carpenter, Juan Pacheco (el Foguetero), Andrés Martín, Juan Oramas, Ignacio Acevedo, Juan Borges, Imeldo Bello Baeza, Pedro Pérez Noda, Luis Castañeda y Miguel Sotomayor. Otros dos miembros fundadores, Pedro Acevedo Hernández y Rafael Oramas Carrillo, vivieron hasta 1990.
Los alcaldes de la localidad fueron sumándose a la celebración en años posteriores: el propio Isidoro Luz, Felipe Mechado del Hoyo, Felipe Machado González de Chaves, Antonio Castro García y Marcos Brito Gutiérrez.
Los primeros lugares de las reuniones fueron en Casa Conchita (Brisas del Teide), Carmen (la Gorda), en la calle La Hoya, María Yanes (Campolimpio), en Las Cabezas, Octavio (el Cubano) en la calle Nieves Ravelo. Ni que decir tiene que los comensales buscaban un vino que reconfortara. Quizás por eso, desde 1964 a 1972, se citaron en Casa Antonio (Puerto Escondido). Luego, se fueron a Casa Goyo (El Chinchal), en Santa Úrsula. Y a partir de 1977, hasta 2013, el lugar de encuentro fue el establecimiento de Juan (el del Sombrero) en la Cuesta de la Villa. Es aquí donde surge la parranda: las reuniones ya tendrían un alegre acompañamiento musical. En 2014 y 2015, lo pudieron comprobar cuando se vieron en Casa Domingo (el Rubio) en El Durazno. Y también en 2016, casa Régulo.
Fue a partir de 1989 cuando la cosa cobró cierta formalidad; se constituye la Peña Potaje Coles. Fue idea de Rafael Espinosa Córdoba, uno de los integrantes. Desde entonces, cuentan incluso con un libro de actas.
Otro apunte para la historia. Desde 1985, a la comida y a la parranda se añadieron Manuel Fariña, Antonio el Barbero y Gerardo García Fernández.
El menú, claro, hace honor a la comida tradicional canaria y al propio nombre de la peña. A ver: potaje con judías y otros ingredientes, pescado salado, cebollas a la vinagreta, sardinas saladas, gofio y torrijas con miel que empezó a traer, por cierto, Juan Pacheco. Una particularidad: desde el principio, solo acuden hombres. Así disfrutan después de café, copa y puro.
La Peña Potaje Coles, actualmente, se ha rejuvenecido, hasta el punto de que acoge, con menos oficialidad, las voces blancas y el coro parrandero. Los hermanos Pérez Abrante, Marcelino Correa, Carmelo Encinoso, José Acevedo y Eutimio Rodríguez. A estos nombres, añadamos los de los cinco miembros más antiguos que se mantienen vivos: Gerardo García, Tomás Pérez, Anselmo Arbelo, Juan Antonio Acevedo y Rafael Espinosa.
Es una vez al año y así viene repitiéndose, salvo el paréntesis de la guerra incivil, desde hace noventa. Una tradición que se repite y que está a una década del centenario. Un brindis y el deseo de larga vida a los portuenses que tienen esta particular forma de confraternizar.

martes, 7 de marzo de 2017

MEDIO SIGLO DE AS

El diario deportivo As está celebrando su cincuenta aniversario. El próximo 6 de diciembre, en efecto, se cumplirá medio siglo de la aparición del primer número, un año y pico después del Mundial de Inglaterra en 1966.
Crecimos con As, a la salida del colegio; en lecturas apresuradas en las librerías o prestadas por aquellos que eran impenitentes seguidores y lo tenían como principal fuente informativa; con aquellas páginas en huecograbado; con aquel novedoso tratamiento de la información; con las crónicas de Rienzi, de Gerardo García y de José Vicente Hernáez; con las entrevistas urgentes de Chema y las más granadas de Miguel Vidal; con los relatos de Sarmiento Birba y, sobre todo, con los doctos textos de Fernando Vadillo, Carlos Jiménez, Julio César Iglesias y Vicente Carreño. Durante unos años ejercimos la corresponsalía del diario en Tenerife, informando no solo de fútbol sino de baloncesto y boxeo. Aún recordamos la trascendencia de una entrevista con el inolvidable senador Alberto de Armas García, a propósito de algún fallecimiento derivado del pugilismo. Crecimos y vimos nacer As color, un semanario rompedor para la época que aparecía los martes y en el que primaba la información gráfica en medio de grandes reportajes.
Medio siglo de un periódico deportivo, fedatario de los sinsabores y de las glorias del deporte español. Ha sido algo más que una escuela, en sus primeros pasos, por cierto, muy del estilo del francés L'Équipe, considerado, junto con el argentino, el mejor periodismo deportivo del mundo. El profesor vallisoletano Jesús Castañón Rodríguez, estudioso de la lingüística deportiva, glosó, en un interesantísimo trabajo, la aportación del diario en ese ámbito: la creación de lenguaje, las recopilaciones de vocabulario y textos literarios, la reflexión y los criterios sobre el lenguaje especializado y la formación orientada a una comunicación de calidad.
As cumple medio siglo en tiempos de zozobra para los medios impresos. Aún así, su actual director, Alfredo Relaño, no se rinde y agradece tanto la fidelidad de los lectores como los esfuerzos y los éxitos de los deportistas. La efeméride, que cuenta ya con un logo diseñado por Javier Mariscal (autor de Cobi, la mascota olímpica de 1992), será conmemorada con un atractivo programa de actos en el que sobresale la edición de un libro con cincuenta hitos deportivos y otras tantas reproducciones de las portadas de gestas memorables.
Pero también con una respuesta a los desafíos mediáticos del presente y del futuro. Una respuesta cargada de excelencia profesional para tratar el deporte, cada vez más fenómeno social -pese al mercantilismo que lo invade- como realmente requiere.
¡Feliz cumpleaños y mejor porvenir, As!

lunes, 6 de marzo de 2017

ALARGASCENCIA

Empiezan a menudear las noticias sobre iniciativas de distintas organizaciones e instituciones públicas canarias que, persuadidas de la reutilización y el aprovechamiento, incluso desde el sector económico, dedican afanes a su implementación. Ojalá no sea una moda efímera sino que, como herramienta, termine consolidándose y se convierta en un instrumento clave para cualquier proyecto o programa de reciclaje que haga ver a muchas personas que lo de la sostenibilidad no es una palabra rara que solo está al alcance de unos pocos.

Bien es verdad que otro término que surge en este contexto no es menos raro: alargascencia. La asociación ecologista no gubernamental sin ánimo de lucro, Amigos de la Tierra, la patenta y da a conocer para intentar acercarse a su objetivo de fomentar un cambio local y global hacia una sociedad respetuosa con el medio ambiente, justa y solidaria. Se trata de una organización que, en su declaración de principios, dice creer firmemente que el centro de las políticas han de ser las personas y la Tierra, con mayúscula, sí.

Un reciente informe de esta asociación, confeccionado en colaboración con la facultad de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, señala el perfil medio de las personas y establecimientos que se dedican a la reparación de objetos, alquilar, hacer trueques y encontrar o vender productos de segunda mano. Eso sería alargascencia: un directorio que incluiría cooperativas, pequeños y medianos comercios y otro tipo de iniciativas donde es posible encontrar estos servicios. Para Amigos de la Tierra, la obsolescencia acorta la vida útil de los productos por lo que se lanza abiertamente a la lucha de proponer opciones para alargarla y asi reducir el consumo de recursos naturales.

Mobiliario de todo tipo, prendas textiles, menaje, aparatos eléctricos y electrónicos, bicicletas y otros materiales a menudo inservibles, arrinconados o relegados, todo eso que formaría parte del universo de la segunda mano, interesan para los promotores con tal de devolverles un uso práctico. Alargascencia, entonces, sería esa herramienta contra la obsolescencia. Amigos de la Tierra quiere sensibilizar y profundizar en la situación de un sector que quiere pero no puede, pese a que la incidencia en la preservación del medio ambiente es evidente. En efecto, el valor aportado por estos establecimientos de tipo social y ambiental no es debidamente percibido por la totalidad de los gestores. Por contra, aquellos que sí son conscientes de su impacto positivo, consideran que dimsinuyen el uso de recursos naturales, la generación de residuos y la huella de carbono.

Según el informe aludido, “se ha detectado la vocación y motivación de las personas que dirigen estos establecimientos, así como su interés en mantener su actividad a largo plazo. Los rendimientos económicos de su trabajo se valoran entre regulares y buenos, de hecho se percibe un incremento en el número de clientes en los últimos años, en una gran parte debido a la crisis, por lo que se presume un ahorro económico frente a la compra de un producto nuevo”.

Frente a los obstáculos advertidos por las personas encuestadas, desde la mala calidad de los productos a la falta de información pasando por trabas burocráticas y fiscales, las propuestas de acción de Amigos de la Tierra, a la vista de los resultados, son “la puesta en marcha de campañas institucionales de promoción de actividades de reparación, venta de segunda mano, intercambios; la reducción de impuestos a estas actividades, motivada por el valor ambiental aportado -tal y como se ha hecho en Suecia para las tareas de reparación- y sanciones o incremento de carga fiscal a los productos diseñados para durar menos o difíciles de reparar”.

Reciclar, reutilizar, recogida selectiva... algo brota. Alargascencia es el instrumento, puede que todo un estímulo para quienes no se resignan a dejar que el derroche y el desgaste acaben con todo.

domingo, 5 de marzo de 2017

EN MEMORIA DE PERI REAL Y ENRIQUE ORTÍ

La noticia de un doble fallecimiento de personas muy conocidas en la ciudad, dos buenos amigos, con papeles destacados en los ámbitos turístico, financiero y deportivo, genera esta entrada que se publica en una fecha completamente inusual como es el domingo.

Mañana lunes recibirán cristiana sepultura los restos mortales de Pedro (Peri) Real González, apoderado del extinto Banco Exterior de España y Argentaria, jugador que fuera del Arenas, Once Piratas y Gara, así como secretario general y presidente del Club Deportivo Puerto Cruz.

Peri desempeñó con buenos oficios su pasión por el fútbol. Jugó de defensor, habitualmente por el lado derecho, aunque también central. Recio y contundente, excelente marcador, buen salto. Incluso en las modalidades de aficionados y veteranos, ya con el célebre Tim Playa, lució sus cualidades. Ni el sobrepeso frenó sus ímpetus y subidas por la banda. Un gran coleccionista: de fotos, de recortes de prensa, de sellos y de monedas. Raro era el amigo que, habiendo viajado al extranjero, no le traía alguna. Dedicó unos cuantos años a los despachos y la gerencia futbolística: metódico, organizado, pulcro en las formas, fue inicialmente secretario general y luego presidente del primer equipo representativo. Trabajó junto a Tomás Reyes, Pedro González de Chaves y Rojas y Alberto Hernández Illada. Era muy respetado en el ámbito federativo. Su implicación fue determinante para impulsar algunas normas de organización y la puesta en marcha del Trofeo Teide, uno de los más antiguos del fútbol español.

También nos dejó ayer Enrique Ortí Través, hijo de un célebre músico y compositor, Leopoldo, a quien dedicaron una calle en su localidad natal, Cheste (Valencia). Se dedicó de lleno al turismo, contribuyó al esplendor del sector en el Puerto de la Cruz y trabajó durante muchos años en el afamado hotel 'Valle Mar', gozando en todo momento de la confianza de la propiedad. Ortí participó en numerosas promociones y atesoró una experiencia valiosísima para proyectar la marca portuense en ferias, promociones y mercados. Fue de los primeros en premiar la fidelización de clientes, a los que personalmente atendía en el hotel. También fue pionero en la constitución de grupos de empresarios y profesionales. De hecho activó la fundación del Club 13, aún en funcionamiento. El acto del sepelio tendrá lugar a primera hora de la tarde de hoy.

Peri Real y Enrique Ortí lograron una estela muy estimable de dedicación familiar, profesional y social. Dos personas comprometidas, dos buenos amigos que invirtieron esfuerzos en el progreso de los demás. Les recodaremos.

sábado, 4 de marzo de 2017

EL CARNAVAL DE HACE TREINTA AÑOS

Fin de semana para completar el programa carnavalero. Últimos días para vibrar y sufrir, que de todo hay en esa viña de carnestolendas, hasta debates de idoneidad de fechas, como si estas no estuvieran ya señaladas en el calendario y como si un cambio fuera la panacea de los retrocesos advertidos gradualmente. En fin, Piñata para divertirse y prepararse para el siguiente trance, la Semana Santa de recogimiento y vacación que todos quieren aprovechar.
Sin ánimo comparativo alguno, un repaso a los periódicos de hace teinta años refleja el relieve adquirido entonces por el Carnaval portuense. Desde la presentación de candidatas infantiles y adultas, que se acercaban a la decena en ambas modalidades, a las actuaciones de agrupaciones en varios escenarios y a la celebración de dos bailes de disfraces, ambos con fines benéficos: uno convocado por la Asociación de Amas de Casa en el hotel 'El Tope', presidida por María Teresa Yanes Vega, y al que asistieron unas quinientas personas, con actuación de dos orquestas y de la fanfarria 'Ritmo musical', de Los Realejos; y otro, del Rotary Club del Puerto de la Cruz, que tuvo lugar en el hotel 'Maritim', también con nutrida asistencia. Estos bailes han desaparecido de la programación carnavalera.
Hubo, según las crónicas, un gran entierro de la sardina, incinerada en los alrededores del refugio pesquero. Reina de los festejos, miembros de la corporación municipal y decenas de viudas, viudos y doloridos acompañaron el recorrido iniciado en la avenida Colón y en alguno de cuyos tramos estaba completamente a oscuras. El número se consolidó en un breve lapso de tiempo y era, sin duda, de los más esperados.
Y llegamos al coso del sábado de Piñata, tal día como hoy. Un coso convertido en una suerte de apoteosis, hasta el punto de que años más tarde aparecía en la programación oficial como coso-apoteosis. El periódico Jornada informó de que un día antes había inscritas veinte carrozas, pertenecientes “en su mayoría, a las asociaciones de vecinos, agrupaciones de Carnaval y entidades sociales, culturales y empresariales”. Algunas de ellas procedían de otras localidades. El mismo periódico señaló que los príncipes del Carnaval de Düsseldorf, aquel año Rolf II y Claudia I, irían, junto a la delegación de aquella ciudad alemana, a bordo de una carroza especial. Jornada también editorializó sobre el intercambio, iniciativa promocional que cumplía en 1987 quince años de celebraciones.
El coso del 87 debió ser extraordinario. El periódico El Día, insertaba título en primera página: “El desfile más brilllante de los últimos años”. En crónica interior, recogía la participación de unas siete mil personas, una temperatura próxima a los treinta grados y un seguimiento de unos ciento cincuenta mil espectadores agolpados en hoteles, avenidas, vías y plazas portuenses. Según los datos que aportaba la comisión municipal de Fiestas, intervinieron en el coso “cerca de treinta murgas, una docena de comparsas, cinco fanfarrias y unas treinta agrupaciones lírico-musicales, además de multitud de grupos espontáneos y no organizados”. Con profusión fotográfica, El Día destacaba que el desfile duró cerca de tres horas y que discurrió en medio de una gran fluidez y aceptable organización.