miércoles, 27 de mayo de 2009

ESCLAVOS DE LAS AUDIENCIAS

En la televisión se es esclavo de la audiencia.
Producto nuevo que aparece en pantalla, producto supeditado a la respuesta que den los televidentes, a la cuota de visión que haya producido, a esos porcentajes que condicionan el futuro del programa. Sobre todo, si los registros son bajos.
Así como se afirma que lo que no figura en agenda, no existe, también puede decirse que el espacio televisivo que no supera determinadas cuotas de pantalla está condenado al fracaso, o si lo prefieren, a la desaparición.
En su día, cuando recién habían hecho acto de aparición las privadas, vivimos de cerca el ansia de algunos ejecutivos y editores de informativos: abrían los periódicos por las páginas dedicadas a la información audiovisual. Buscaban los resultados de las primeras mediciones de audiencia y el contenido o los enfoques de los comentarios críticos. Se palpaba su ansiedad.
Imagínense hoy, con la competencia, con el número de canales, con la llegada de la TDT, con algunas inefables emisoras locales...
El caso es que a lo largo de los últimos meses hemos asistido a fiascos, a fracasos de productos televisivos (engendros, dirían algunos), pese a que éstos aparecían incentivados por la presencia de destacadas figuras del medio. Nada: tropezón y a ver si se levantan.
Por ejemplo, "La tribu" (nombre copiado de aquella célebre novela de Manu Leguineche), con Sardá, Milá, Izaguirre y Latre, quienes, por su trayectoria y éxitos anteriores, podrían ser considerados "animales televisivos". Milá renunció después de dos programas. Sardá palpó que el experimento no funcionó. No por mucha telegenia acumulada se garantiza el éxito.
Otro ejemplo, más cercano: "Sin secretos. Así somos los canarios", en la Televisión Canaria. Ni el horario ni la fórmula ni los contenidos ni una presentadora de postín, como es Cristina García Ramos, se han hecho acreedores de la confianza de los telespectadores. Un desastre, según convergen los que aguantan diez minutos.
Y ahora, el turno de "Malas compañías", en La Sexta, presentado por Manuel Fuentes. Su estreno, en prime time de domingo, apenas alcanzó el 5% de la audiencia.
Se nota, se siente que hay crisis de ideas, que cuesta parir nuevos productos televisivos. Y que no basta el pedigrí profesional para conducirlos. Las segundas, terceras y hasta cuartas partes que algunos afrontan vienen a significar, audiencias en la mano, que no aciertan y que están muy vistos. Nunca se debe decir acabados: un respeto.
Pero parece que los telespectadores, que también tienen a la televisión como recurso para combatir o sobrellevar la crisis, no están por la labor.
Y como se es esclavo de su mando y de su clic, generadores de audiencia, pues ya ven las consecuencias.

1 comentario:

Noemi dijo...

Y es, Salvador, imposible de prever el gusto de los que miran a la caja tonta. Imagino a los cerebros creadores de ideas, copiones de conceptos ya gastados en otros lugares, rehacedores de formatos de éxito, estrujándose el músculo para ver cómo se ganan el sueldo y, francamente, me agobia sólo pensarlo. No es fácil. Nunca se sabe cuáles serán los gustos que penetren en nuestra cultura audiovisual tan maleable y cambiante.

Un saludo.