martes, 27 de octubre de 2009

INDICADORES TURISTICOS PREOCUPANTES

Esta información no puede pasar inadvertida:
“La ocupación media de los hoteles del Puerto de la Cruz se situará a finales de año entre el 52 y el 55%. Dicho porcentaje se aleja mucho, de 18 a 15 puntos, de los estándares de rentabilidad internacional que a este respecto sitúan la ocupación media en el 70%”.
Hemos podido leerla en Diario de Avisos de la semana pasada, extraída de los datos manejados en una reunión de Ashotel, la organización que agrupa a los empresarios y hoteleros tinerfeños, empeñados ahora en un nuevo intento de revitalización de la marca después de algunas probaturas que han devenido infructuosas.
La información es relevante, desde luego. El modelo turístico del municipio, clave en su día para el desarrollo de toda una isla, flaquea. Y todos deben tomar conciencia pues si no se invierte la tendencia, los males serán irreversibles. Nos quedaremos sin modelo y sin marca. Así de llano. Ahí está el brutal bajón comercial como prueba irrefutable.
Los primeros que deben ser conscientes, los empresarios y promotores. Entre sus cuitas y su pasividad, entre su falta de iniciativa y su descanso de responsabilidades en terceros, entre la falta de apoyo y vamos a admitir que la incomprensión en algunos casos, entre sus dudas y reticencias, sus celos y sus métodos, habrán entendido que el negocio se desploma.
Parece injusto que recaiga sobre ellos todo el peso de la responsabilidad, si bien algunos no se cortan -siquiera en privado- para admitir que esa inacción durante años ha sido determinante para llegar al presente estado de cosas. Pero la gran verdad es que les ha faltado capacidad para innovar y cualificar. Así ha surgido unos de los clichés más dañinos que se recuerda: los establecimientos no se renuevan, han quedado obsoletos, no pueden competir con otros de corte más vanguardista y concebidos con otra dinámica arquitectónica y funcional.
Entre los datos que habrán procesado los hoteleros portuenses figura la pérdida de 1,8 millones de pernoctaciones durante la última década. Debe figurar también entre sus registros -aunque no se haya publicitado- la disminución en el mismo período de la oferta hotelera y extrahotelera (apartamentos), traducida en número de camas. El del cierre de establecimientos, igualmente, debe llamar la atención. La disminución de pernoctaciones incide directamente en la pérdida de rentabilidad, básica para interpretar cualquier cuenta de explotación.
El caso es que, contrastados todos los indicadores, hay que producir un giro considerable para revitalizar la marca. Eso significa para que no siga devaluándose, para que en los mercados emisores siga siendo una referencia de primer orden o de primera demanda, para que la fidelización vuelva a ser una divisa… En esas coordenadas tan genéricas, el empresariado local tiene mucho que decir y hacer. No valen sólo las quejas. Hay que emprender más, hay que ser más imaginativos, hay que arriesgar como lo han hecho otros en otros sitios y no les ha ido tan mal pese a no tener ni las singularidades ni la experiencia cosechadas en el Puerto de la Cruz.
Ha llegado la hora del vuelco o del impulso ahora que las estadísticas señalan, poco menos, que se ha tocado fondo. No es subirnos al carro del alarmismo sino transmitir -desde la modestia de un artículo de opinión- la necesidad de producir un cambio, innovar y cualificar, ideas en las que hemos venido insistiendo a lo largo de los últimos tanto en la esfera pública como el desenvolvimiento privado.
No es tarea exclusiva de los empresarios, de acuerdo. Pero que carguen baterías es, ahora mismo, decisivo.

2 comentarios:

emilio dijo...

Es evidente que la causa del descenso de turistas no puede achacarse a un solo elemento y probablemente es la crisis mundial que estamos sufriendo la causa principal. Pero en realidad lo que esto ha venido a evidenciar es la confluencia de errores y desidias que la ciudad ha sufrido en estos últimos años.
Salvando honrosas excepciones el inmovilismo del tejido empresarial portuense, tradicionalmente acostumbrado a quejarse y a aportar pocas o ninguna idea o recursos a la promoción de la marca Puerto de la Cruz, tiene mucho que ver en esta causa.
Una posición cómoda, un descanso sobre laureles, les hacía suponer que la promoción realizada por los estamentos públicos era suficiente para subsistir sin demasiados problemas, lo cual probablemente no dejara de ser cierto, y por lo tanto no veían la necesidad de ser parte activa de la misma.
Pero claro, llegó el momento en que, por causas en las que prefiero no entrar, el ayuntamiento del Puerto de la Cruz deja de hacer promoción masiva y comienza a reducir progresivamente su campo de actuación hasta limitarse a “cubrir el expediente” en las dos o tres principales ferias europeas anuales, y el producto turístico comienza a hacer aguas por todos sitios.
La promoción no es algo cuyos resultados se puedan evaluar de forma inmediata y el fruto de una buena promoción puede perdurar en el tiempo, pero llega un momento en que se agotan sus ecos.
Y este es el caso del Puerto de la Cruz. En el año 2003 podemos datar el comienzo del descenso de la actividad promocional de la ciudad, decreciendo paulatinamente, sin prisa pero sin pausa hasta los límites en los que estamos en la actualidad.
La crisis marca la pauta, sin duda, pero los que han hecho los deberes y los que le aplican imaginación son los que tienen más posibilidades de subsistir.
Por desgracia no hemos tenido la suerte de que esta reflexión la hiciera alguien de fuera, para hacerle caso.

Resa dijo...

Pues yo por mi parte estoy harta, hartísima de llevar escuchando siempre lo mismo respecto a la crisis turística. „Innovación“, tan solo la palabra me revuelve las tripas. Ya me gustaría que los que tanto proclaman esta „innovación“ me explicaran que rayos quieren decir con esto. Suena muy bien esta palabra tan de moda, y cada vez que alguién la pronuncia, todo el mundo parece estar de acuerdo sin preguntarse: ?y qué vamos a innovar en concreto? Aparte de renovar hoteles obsoletos, montar un SPA en cada uno de ellos (lo de los SPA me recuerda un tanto lo de los campos de golf, cuando cada municipio de la isla con ambiciones turísticas creía haber dado con la fórmula mágica para atraer a muchos, muchísimos turistas).
Yo creo que la proclamada innovación es un simple eufemismo para quedar bien y no tener que decir: No tengo ni idea de lo que deberíamos hacer. Y sin embargo, podría ser bastante sencillo, al menos en parte. Te voy a citar un extracto de una carta que nos acaba de llegar a la redacción. Escrita por una pareja de homosexuales que según todas las estadisticas son una clientela con alto poder adquisitivo. Nos escriben en su carta que desde hace varios años pasan sus vacaciones en el Puerto de la Cruz. Después de su última estancia este verano se cuestionan si van a volver. Todos estos carteles de „se alquila“ y „se vende“ les hacían pensar en un baile de muertos.
Se quejan de los controles de bolsos en la entrada al Lago Martiánez, considerando que es una falta de respeto – y tienen razón. En ninguna piscina del mundo he exprimentado algo similar. En otras partes, la gente puede llevarse comida y bebida a la piscina. Creo que es una manera muy estúpida de intentar hacer mas rentable la restauración del Lago, pero con lo mala y cara que es la comida allí, mucha gente pasa. Y esto no se arregla con la prohibición de entrar comida al Lago. Lo único que se consigue es que la gente no vaya al Lago sino a la playa, cosa que también han hecho los autores de la carta. Y no por ahorrarse algún dinero sino por la mala calidad de la comida.
Otras quejas: La costa cada vez mas degradada por obras. La falta de bares de categoría en el Puerto y la falta de ambiente nocturno en general, salvo en los locales de los jóvenes.
No piden mucho: que se cuiden mas las playas, el entorno y la naturaleza, la vida nocturna. Que se dé un nuevo impulso a las excursiones a pie, para que el turista pueda descubrir las bellezas de la isla. Este último ha sido el único punto donde reconocen que se ha trabajado. Aún asi lamentan que faltan muchos caminos por señalizar.
?Innovación? No piden innovaciones ni inventos nuevos. Solo piden que se cuide y mejore lo que hay.
Y si tu podrías explicarme lo de la innovación, estaría muy agradecida. Para salir ya de una vez de mi ignorancia.