miércoles, 21 de octubre de 2009

PROMOCION TURISTICA EN ISLANDIA

No acertamos con las campañas turísticas, no. Y eso que andamos en plena recesión, en pleno proceso de captación de mercados, es decir, cuando más se requiere imaginación para lograr el objetivo: que vengan más turistas. De dónde sea, pero que vengan.
El último ejemplo es Islandia. "Embajadores de Canarias" es el título de la acción, promovida por la consejería de Turismo del Gobierno de Canarias que ha conseguido el dudoso honor de concentrar las críticas de los actores del sector. Parece, incluso, que está repetida. Que el Cabildo de Gran Canaria ya la emprendió desde hace un año, debidamente patentada, en Alemania.
Hasta allá arriba, hasta tan lejos envía la consejería estos embajadores turísticos. Igual hay suerte si los encantos subtropicales canarios seducen a los islandeses que, si no estamos equivocados, hasta hace muy poco tiempo, cuando eclosionó la crsis mundial, se quedaron -como dicen en Venezuela- "quebrados", es decir, con su hacienda pública en bancarrota.
Algún estudio previo habrán hecho para conocer las opciones y las preferencias vacacionales de los islandeses. Ya habrá tiempo para medir el impacto.
En el pasado, cuando se empezó a tomar conciencia de que las promociones iban a resultar fundamentales para competir y seguir acumulando visitantes, había mucho de voluntarismo para estas cosas. Bien es verdad que si no se incursiona en un presunto mercado emisor, jamás se podrá contrastar sus potencialidades. El voluntarismo pasaba por contactos amistosos con agentes turísticos, con paisanos afincados en esos países, con empresarios amigos y hasta con pilotos de líneas aéreas. El primer paso era acercarse a los responsables públicos para que reforzaran el planteamiento ante la iniciativa privada. Después se registraban declaraciones en los medios de comunicación, muchas veces en tono triunfalista. Luego venían las probaturas y las primeras experiencias. Algunas -como aquella de Estados Unidos- no cuajaron. Pero sirvieron, en todo caso, para contrastar que es difícil alterar los hábitos vacacionales de determinados pueblos así como cualificar el propio producto hasta hacerlo competitivo.
Ahora, con el caso de Islandia, se dan las circunstancias a las que estamos acostumbrados en las islas. El sector, que al principio parecía resistir, empieza a acusar los efectos de la recesión en las economías de los principales países emisores, pero políticamente sigue debatiendo qué modelo o qué modelos de promoción llevar a cabo por esas ferias y esos países del mundo. Un sector, recordemos, que representa el 31% del Producto Interior Bruto (PIB) de la Comunidad Autónoma.
Las circunstancias, como decimos, las conocidas: que si dudas, que si oscurantismo, que si plagio, que si uniformidad, que si disenso... Admitido que es difícil acertar pero doble o triple dificultad cuando se agita la coctelera de todos estos ingredientes y se comprueba que no satisface el compuesto.
Pero turistas hay que traer, no se olvide, así que después de tantas experienncias, ya es hora de que algunos criterios básicos se tengan presentes para afrontar cualquier acción promocional. Máxime si están financiadas con dinero público.

2 comentarios:

Salvador García LLanos dijo...

(LEERLO CON IRONÍA) "A lo mejor no hemos entendido la finalidad del envío de los Embajadores. Si la promoción turística, como el turismo en sí, es de doble vía, esto es "ida y vuelta", a lo mejor la intención real era aumentar la tasa turística de Islandia en 2009 que con una población de 300.000 habitantes, ve como ésta se incrementa con la llegada de 100 chicos más, de la noche a la mañana.
Si seguimos con esta idea, ¿cuántos islandeses tienen que llegar para que se produzca un incremento similar en la tasa turística de Canarias? ¿esperaremos, además, que el incremento sea también de la noche a la mañana?

Vista la "bobiada" queda el horror de comprobar cómo se dispara con polvora ajena."

lmarper/octubre 2009

Jesús M. Hernández dijo...

No te preocupes, llegarán el próximo mes 666,66; centésima arriba, centésima abajo. Y correrán todos el cacharro en la Plaza del Charco, probarán el vino de La Piñera y los llevaremos a la Casa de los Balcones.
En Canarias hubiésemos ganado mucho (me lo contaron hace unas semanas en Lanzarote)con la presencia, siempre rotunda, de Rita en Islandia. Aparte de seguir practicando idiomas, ella sola habría suplido, y con creces, la estancia de toda esa juventud inexperta.
¿Ironía yo? Real como la vida misma.