miércoles, 31 de julio de 2019

QUÉ HACEMOS CON EL TROFEO TEIDE


No se trata de entonar un réquiem por el Trofeo Teide de fútbol sino de estimular la iniciativa y el quehacer de sus responsables. Algo tienen que hacer si no quieren que, próximo a cumplir medio siglo, desaparezca. Pase que esta última edición estuviera condicionada por el relevo s los responsables públicos en las insituciones y que fuera un equipo de Segunda 'B' el que directamente disputara la final con el Tenerife (un partido, una final) pero que, tras ella, jueguen los equipos tinerfeños de categoría regional sin saber muy bien a qué y sin la promoción y los alicientes adecuados, ya es preocupante, porque revela una decadencia que hay que atajar. 
Desde hace unos años, los ayuntamientos de las localidades se implicaron en la organización con la sana intención de reforzar la dedicación de los clubes que se alternaban, por decisión propia, en dicho cometido. No nos engañemos: la principal tarea es lograr la concurrencia de un equipo de campanillas, de la máxima categoría posible, la mejor manera de garantizar una recaudación que favorezca el espíritu con el que surgió el torneo: financiar a los equipos modestos, sobre todo, en los comienzos de campaña. Ya el alcalde de La Orotava, Francisco Linares, previendo la debacle, anunció que la temporada próxima traerían a un equipo de Primera división.
Bueno, pues eso todo parece desvanecerse. Cierto que el estancamiento del fútbol regional no ayuda pero, sin alicientes, hay poco que hacer. La organización deben proponerse trabajar con la debida antelación. Luego, revisar el propio sistema de competición, dando opción a que los equipos locales puedan jugar con el club invitado (En el pasado, hubo sorpresas en algunos cruces, pese a la teórica superioridad, y eso encendió el interés de los aficionados hasta repercutir en las recaudaciones taquilleras). Y un tercer planteamiento es la búsqueda de patrocinios que llamen la atención en  los propios ámbitos deportivos y estimulen la competición misma.
Así las cosas, no es de extrañar hasta la tibieza del periodismo deportivo más cercano, poco crítico y poco exigente, cuando en el pasado hizo un seguimiento activo e impulsó algunos objetivos. Hasta parece no interesar la información relativa a las recaudaciones.
En fin: el año próximo se cumplirá medio siglo del que se ha ganado un puesto de honor en la historia de las competiciones futbolísticas veraniegas de nuestro país. Bodas de oro del Trofeo Teide: se supone que tan solo la denominación ya obliga a un esfuerzo para celebrarlas por todo lo alto. Que se tenga en cuenta el propósito del alcalde orotavense: no lo dejen para abril-mayo del próximo año, cuando las finales de competición acaparen todo el interés. Empiecen a relacionarse y a gestionar desde que puedan, aprovechen cualquier coyuntura para ir sentando las bases. Sean conscientes de que no es una fecha cualquiera. Pero mucho más, de que es necesario revitalizar un torneo que languidece y que si se quiere mantener obliga a reestructurar, a propiciar incentivos y a dedicarse, en fin, a su desarrollo para seguir siendo uno de los acontecimientos deportivos del año en la isla.


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