miércoles, 20 de marzo de 2019

SESENTA CUMPLEAÑOS DEL INFANTIL PEÑÓN


El Infantil Peñón ha cumplido sesenta años y han celebrado un acto conmemorativo (Hay quienes dudan de la exactitud de la fecha. Puede que sean unos pocos menos, salvo que sumen los de una primera etapa que, con el mismo nombre, no era Infantil). La ocasión, en cualquier caso, nos devuelve por unos instantes a la adolescencia y algo en lo que participamos: el Infantil fue el equipo en el que jugamos, en el que hicimos modestísimos pinitos, como tantos otros escolares portuenses, allá por la segunda mitad de la década de los sesenta del pasado siglo.
Llegamos inopinadamente, sin proponérselo. Una tarde en el campo, como muchas, sentados en el graderío. Debieron vernos cara de desconsuelo. Era el primer día de entrenamiento. Invitar a participar y aceptar fue todo uno. A los pocos minutos, a las órdenes de Andrés Pagés, que había sido delantero centro de “aquel Puerto Cruz llamado el pequeño Real Madrid”, ya estábamos corriendo y haciendo ejercicios físicos. Para sorpresa de otros muchachos de nuestra edad y de quienes hacían lo mismo en el Infantil Puerto Cruz. A Pagés le sucedería Vicente León Torres, componente de la delantera de aquella escuadra.
Un par de días después firmábamos la ficha. Infantiles era la última categoría entonces, reservada a quienes tenían entre doce y quince años. El Infantil Peñón ya tenía su solera: Antonio Plasencia, a la sazón, el encargado general del campo, era el presidente. Plasencia era muy amigo de la familia a la que trasladó su contento por aquella incorporación tan inesperada. Le secundaban, entre otros, como directivos, los hermanos Gregorio y Jerónimo Álvarez Carballo. Eran todos muy entusiastas, sobre todo, construyendo las casetas, haciendo de albañiles y vendiendo rifas en los partidos del C.D. Puerto Cruz, repartiéndose los domingos equitativamente.
Jugamos algunos partidos oficiales pero destilábamos un cierto temor y no seguimos aquella incipiente senda futbolera. Todo lo contrario de otros coetáneos que se forjaron vestidos de rojigualda y calzón negro, que esos eran los colores de la equipación. Algunos destacaron sobremanera y accedieron a los juveniles y al primer equipo portuense para ser titulares y figuras. Una mención especial para Gerardo González Movilla que jugó en el juvenil Taoro, probó en el Real Madrid y fichó para varias temporadas en el Club Deportivo Tenerife antes de retornar a Puerto Cruz.
El espacio para entrenar en El Peñón generó algunas disputas y muchos recelos. Había que defender unos pocos metros cuadrados y no digamos las porterías para ensayar. Pero tales disputas alcanzaron su punto álgido cuando Plasencia y Álvarez quebraron su amistad y emprendieron caminos separados: el primero quedó al frente del Infantil Peñón y el segundo refundó el Once Piratas, mítico equipo juvenil de los sesenta, ahora con infantiles.
El Infantil Peñón, pese a las limitaciones y los imponderables, ha seguido su densa y larga trayectoria, incorporando otras categorías de formación. Ha sido, desde luego, un dignísimo representante del fútbol base del Puerto de la Cruz, con numerosos títulos y con muchos nombres de futbolistas destacados. Ahora sexagenario. Y hasta con un himno. Razón de más para respetarlo y reconocerlo.

No hay comentarios: