martes, 2 de junio de 2020

ARDE USA (Y TRUMP, EN EL BUNKER)


Quédense con el nombre, George Floyd, asfixiado vilmente por la rodilla contra el suelo del agente Derek Chauvin, mano en el bolsillo para adornar la hazaña. Ocurrió en Minneapolis, Estados Unidos.
El otro nombre sí lo conocen, Donald Trump, presidente de este país, quien tuvo que refugiarse en el bunker de la Casa Blanca pues los manifestantes llegaron a las mismísimas vallas y el departamento de seguridad se temió lo peor.

Una oleada de protestas recorre América del Norte desde que las imágenes del suceso han sido vistas por el mundo entero. Toques de queda, desórdenes, incendios, manifestaciones, cargas policiales… ‘Typical’ USA.

Una antropóloga peruana ha hecho circular la portada de la revista Time de mayo de 1968, después de la muerte de Martin Luther King. Un joven negro corre delante de un ejército de policías. Es la misma portada de 2015, en reconocimiento a la lucha de Eric Garner, un horticultor afroamericano, padre de seis hijos, estrangulado por la policía de Nueva York mientras vendía tabaco ilegalmente y le arrestaban. E idéntica portada cinco años después, a raíz de la crudelísima muerte de Floyd en Minneapolis. El título, bastante significativo: “¿Qué ha cambiado? ¿Qué no?”.

Los disturbios y las protestas raciales se han reproducido, se han multiplicado en un país castigado también por la COVID-19. Un grito unánime resuena: “No justice, no peace” (“Sin justicia no hay paz”). Restablecer el orden no será fácil en ese clima que es la antesala de las elecciones del próximo mes de noviembre. Cada vez menos tiempo, cada vez más adversidades.

El caso es –de ahí la mención de Trump- que las medidas para la normalización deben ajustarse a una gestión proporcionada y no parece que eso esté ocurriendo. Recordemos que el presidente declaró que si los manifestantes traspasaban la valla de la Casa Blanca, serían atacados “con los peros más feroces y las armas más siniestras”. De esa forma, ¿quieren los yankees acabar con la discriminación racial? Ni los gobernadores han escapado de las iras del presidente Trump. Frenar los excesos policiales se convierte en una exigencia inaplazable.

El prestigioso periódico The New York Times, que critica un sistema sanitario indefenso, la desigualdad económica, la arbitrariedad policial y un creciente nacionalismo, ha editorializado al respecto: “Pobreza, hambre, desempleo, disturbios, el presupuesto devastado por la crisis y el poder que «apaga el fuego con bencina»: esto es el moderno Estados Unidos”. En el mismo medio, el profesor de la Universidad de Princeton, Keeng-Yamaha Taylor, emite un juicio contundente: «Donde las personas están arruinadas y parece que no hay ayuda, liderazgo ni claridad sobre lo que sucederá, esto crea condiciones para la ira, la rabia la desesperación y la desesperanza, lo que puede ser muy inestable”.

George Floyd, quédense con el nombre.

Siguen los disturbios.

Día 79 de la alarma

Primer día de junio, primer día sin fallecidos en España por la COVID-19. Esta noticia, por sí sola, merece todas las alegrías. Y todos los honores. Contener y doblegar. Hoy hay que congratularse y reconocer el acierto de las medidas adoptadas pero, sobre todo, la aportación de cuantos, desde el ámbito sanitario, se esmeraron para superar todos los imponderables. Y de todos los servidores públicos cuya abnegación y cuya destreza contribuyeron a salvar muchas vidas. Hoy hay que recordar a la víctimas y compartir el sentimientos de familiares y allegados que no pudieron siquiera despedirse.

Hoy ha sido un día especial. No digamos más.



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