jueves, 25 de junio de 2020

UN PASO HACIA LA ECONOMÍA COLABORATIVA EN LOS REALEJOS


Antes de hablar de un banco de tiempo o del fortalecimiento de las acciones de emprendimiento social, como conceptos que desarrollan la llamada economía colaborativa, expliquemos unas líneas básicas de ésta.

La economía colaborativa engloba todas aquellas actividades que suponen un intercambio entre particulares de bienes y servicios a cambio de una compensación pactada entre las partes. En muchas ocasiones, se trata de bienes o servicios que no estaban siendo completamente utilizados y gracias a los efectos de ese tipo de economía, una persona puede beneficiarse de ese bien o servicio, en tanto que la propiedad obtiene una ganancia. Es por tal razón que al consumo de bienes y servicios de forma colaborativa entre particulares se le conoce como consumo colaborativo. Hasta hace unos años, este consumo se limitaba al ámbito geográfico o al círculo más cercano. Desde la irrupción de Internet, se hizo posible aumentar el radio de acción, interconectando personas de todo el mundo con intereses comunes: es evidente que la digitalización de la sociedad y hasta la misma crisis económica favorecieron el desarrollo de nuevos modelos de negocio (incluso, de una misma actividad) y nuevas formas de consumo.

Cierto que esta modalidad presenta algunos inconvenientes que debemos tener en cuenta, como la falta de regulación legislativa y competencia desleal. Y también, una desprotección del consumidor que puede encontrarse sin garantías de la calidad del producto o que las personas con las que se está compartiendo sean de confianza y no generen problemas. Son riesgos que se corren a cambio de un precio más bajo. Téngase en cuenta siempre que se trata de una economía pactada entre particulares.

Con estos antecedentes conceptuales, estemos atentos al recorrido de una iniciativa presentada por el Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Los Realejos con diferentes medidas para impulsar la citada economía colaborativa, entre ellas la creación de un banco de tiempo o el fortalecimiento de las acciones de emprendimiento social, tal como dijimos al principio. Según los socialistas realejeros, la experiencia de la pandemia ha demostrado que la economía social es una herramienta de futuro para mejorar el tejido empresarial del municipio y potenciar las redes asociativas y de solidaridad.

El portavoz socialista, Miguel Agustín García, argumenta que “la economía colaborativa ha probado su robustez en tiempos de crisis y su capacidad para mantener el empleo, además de ser semilla para la generación de nuevos puestos; a esto hay que sumarle su tendencia a la sostenibilidad y a una mejor distribución de la riqueza generada, menos tendente a concentrarse y más a repartirse”. Por eso, entiende que “en nuestro municipio podría alcanzar un fuerte arraigo, ya que Los Realejos precisa de iniciativas que se orienten a crear empleo duradero y de calidad”.

A la hora de explicar una de las aplicaciones prácticas, pone como ejemplo el banco del tiempo, una práctica que lleva tiempo implantada en diferentes lugares, a través de la cual se fomenta la colaboración vecinal y el intercambio de conocimientos y destrezas, desde clases de idiomas hasta divulgación del patrimonio cultural. Desde el PSOE aseguran que “el Ayuntamiento dispone de herramientas para que ese banco de tiempo tenga un espacio y un reglamento en el que desarrollarse y crecer con las aportaciones de nuestros vecinos y vecinas, y dar así los primeros pasos en la creación de una economía colaborativa”.

El portavoz socialista se muestra convencido de que “Los Realejos tiene potencial para situarse en la vanguardia de la economía social en nuestra comarca y ser referencia en este tipo de iniciativas para otros municipios similares al nuestro; podemos liderar con talleres de economía social que den a nuestros vecinos y vecinas las herramientas para sacar adelante negocios sostenibles y con valor añadido”.

Las ventajas, sobre el papel:
-Optimización de recursos. Se puede dar salida a bienes que antes no se utilizaban o que no tenían un uso al 100 %.
-Mayor oferta para el consumidor final pues encuentra una oferta más amplia que la ofrecida por los comercios tradicionales. Puede hacer una comparativa más amplia en calidades y precios.
-Ahorro: Gracias a la oferta de bienes y servicios de segunda mano, los consumidores acceden a unos precios inferiores que los del mercado, lo que les permite ahorrar. En tiempos de crisis económica, esta ventaja fue clave para la proliferación del consumo colaborativo.
-Generar un ecosistema basado en el compromiso, la solidaridad y la generación de ideas que van de la mano de emprendedores con nuevos negocios, creando empleo y produciendo riqueza e innovación en nuestro tejido empresarial.

Los socialistas realejeros dan un primer paso para ir tejiendo nuevas formas de convivencia y de productividad económica. Es una larga caminata. Veremos hasta dónde llegan.


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