lunes, 22 de junio de 2020

MÁS SUSCRIPTORES Y MENOS LECTORES


Superado el estado de alarma, que no la pandemia, continuará el proceso de cambios y transformaciones en el ámbito de la comunicación. Los consumidores de la información asistiremos a la desaparición de cabeceras, a la fusión de empresas editoras y a iniciativas de cooperación periodística que, sobre el papel, sustanciarán la competitividad y contribuirán a un más alto nivel cualitativo de los productos que se ofrezcan.

Una de las estrategias que ya desarrollan algunas marcas es la de pagar por leer. O lo que es igual, acceder a los contenidos informativos, previa suscripción al medio o a las ediciones digitales. Se llaman muros de pago. Puede que España se incorpore algo tarde a un hecho que ya no tiene marcha atrás pero que es una de las características principales y evidentes del denominado cambio de modelo de negocio, salta a la vista. Un cambio que se aprecia no solo en el consumo de información, en sus hábitos y en sus modos, sino en el concepto mismo de su funcionamiento: las estrategias tradicionales se han resquebrajado, el papel parece tener las horas contadas, las alternativas de formatos arrevistados y ajustados a determinados fechas (por ejemplo, las del fin de semana) van pasando de la experimentación a la consolidación y así se va quebrando aquel viejo principio de que todos los medios sean generalistas y se financien con publicidad. La situación de los periódicos impresos, uno de cuyos canales de financiación, aunque reducido, era también la venta de ejemplares, es en muchos casos insostenible.

O sea, que la suscripción ha llegado para quedarse, liquidando, de paso, el imperio de la gratuidad. El ‘gratis total’ va a dejar de ser una excepción. Ya no será hegemónico, desde luego. Escribe el periodista Juan Carlos Blanco que “el concepto fetiche de este nuevo tiempo ya no es el del número de lectores, de visitas o de páginas vistas. Eso se queda para quienes siguen obsesionados con el SEO (el proceso que sirve para mejorar la visibilidad de un sitio web en los resultados orgánicos de los diferentes buscadores) más viral. Ahora el concepto fetiche es el de suscriptor”. Por eso, una de las conclusiones a las que se llega es que todos andan en busca no de lectores sino de suscriptores.

Estamos, entonces, ante un panorama de competencia informativa distinto en el que será indispensable amasar las fortalezas para ganar la confianza de los suscriptores. Las empresas y las marcas no podrán siquiera esgrimir la añoranza. Ese tiempo pasado no volverá. Ahora hay otros valores que habrán de cultivar sin reservas si quieren encontrar un hueco en lo que se presume será un feroz mercado. Es más, no hay muchas alternativas que digamos. Blanco opina que “el cordón umbilical que une a los lectores con sus marcas periodísticas, debe traducirse en un compromiso recíproco en el que ambas partes tendrán sus obligaciones: el de la marca periodística será el de ofrecer un producto que sea útil y del que te puedas fiar y el del ciudadano será el de contribuir de algún modo a que ese medio pueda seguir siendo sostenible y lo suficientemente sólido como para soportar las presiones políticas y económicas que sufren los medios que son capaces de influir en su entorno”.

A la pregunta si, en consecuencia con lo anterior, hay que pagar siempre por las noticias, la respuesta es que son posibles excepciones o alternativas, bien es verdad que ajustadas a eventos, generación de contenidos de marca y prestación de determinados servicios, entre ellos, los de comunicación. Y si apuran, en algunos casos, hasta de la publicidad misma.

La filosofía es clara: si se paga por ver fútbol y otros acontecimientos deportivos, series, cine y similares, por estar entretenidos en definitiva, habrá que hacerlo por estar informados. Queremos medios y productos de calidad, que robustezcan el periodismo en sí mismo y, de paso, la salud democrática de nuestras sociedades. Y lo queremos porque cada vez somos más conscientes del entorno de saturación mediática que nos envuelve, donde los bulos y las paparruchas circulan intensamente en redes y grupos de mensajería móvil. Ahí es donde los medios tendrán que hacer viables los nuevos modelos de negocio a partir de la credibilidad o confianza que generen en la comunidad en la que prestan sus servicios. En en el análisis sobre el particular del periodista Juan Carlos Blanco, se señala que “los medios de comunicación son un ‘valor refugio’ ante las toneladas de basura pseudomediática con las que nos topamos a diario. Y tienen que aprovechar su posición”.

Habrá que pagar por ese nuevo periodismo, pese a que haya tantísimas informaciones en abierto, hecho que hará difícil que la gran mayoría pague por contenidos informativos, e incluso habrá quien diga que prefiere pagar por estar entretenido que por estar informado. Algo que ya ocurrió cuando a los periódicos les dio por promociones de muy diversa índole y eran numerosos los compradores que en el quiosco renunciaban al ejemplar para llevarse solo el artículo/obsequio. Pero la idea está cada vez más extendida: el periodismo también hay que pagarlo, sobre todo si se quiere contar con empresas informativas sólidas y solventes capaces de ejercer de contrapeso de los poderes políticos y económicos.

Por tanto, más suscriptores y menos lectores.

Día 99 de la alarma

Se conmemora el Día Internacional del Solsticio. Y es que ya estamos en verano. A ver si la temporada respeta el monte y los bosques. Y no hay restricciones de agua. Lo que queremos todos es que la normalidad discurra por su vía natural, sin sobresaltos.

Alguno han padecido los vecinos del sector Botánico-La Paz que bajan a la Peña de Francia para la misa dominical pues en el templo de la urbanización próximo a la autovía de acceso por el este se han encontrado con un rótulo que dice “Misa suspendida. Por falta de quórum”. O de cuórum, que así también podría escribirse.

Con expectación, con ilusión de normalización, Canarias recibe los primeros visitantes europeos ya con el estado de alarma superado. Los aeropuertos de las islas se han abierto este domingo a los viajeros nacionales de los países que forman el espacio Schengen, a excepción de Portugal, después de que el Gobierno de España levantara fronteras para viajar entre los Estados a los que vincula este acuerdo.

Hay balances de este período por todos lados. En la práctica, cien días difíciles de sobrellevar, con muchas incertidumbres aún y con algunos datos preocupantes. A las dos de la tarde, se registran doce nuevos casos de contagio de COVID-19. El número de casos activos se eleva a ochenta y cinco. Hay dos mil cuatrocientos veintiún positivos acumulados, pero sin fallecimientos. El Boletín Oficial de Canarias (BOC) ha publicado el sábado la resolución con las medidas permitidas en la nueva normalidad, que se estrena en las islas este domingo. En esta nueva etapa, el uso de mascarilla será obligatorio si no se garantiza la distancia de seguridad interpersonal de un metro y medio. Para los eventos y actividades multitudinarias, se autoriza un máximo de 1.000 personas en espacios abiertos y de 300 en interiores, con un acceso escalonado para evitar las aglomeraciones. La resolución aprobada por el Gobierno canario abre la puerta a algunas excepciones para superar estas cantidades, aunque deben contar con la aprobación de la Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Sanidad. No está de más recordar que reabrirán los parques infantiles, con estrictas condiciones de higiene que deberán ser controladas por cada uno de los ayuntamientos. En los restaurantes, se deberá mantener la distancia de 1,5 metros entre mesas, grupos de mesas o en barra; las cartas comunes se sustituirán por dispositivos electrónicos, y los clientes deberán esperar a que el personal les acomode en las mesas, previa limpieza y desinfección. La nueva normalidad.

Las unidades especializadas en violencia de género de la Policía Nacional han detenido a 8.790 hombres durante el estado de alarma, 335 de ellos en Canarias, según los datos que facilita este domingo la Policía Nacional en un comunicado. En toda España, durante el estado de alarma se han tramitado 8.412 denuncias y se han realizado más de 245.000 contactos con víctimas y más de setenta mil ya que en este período, que ha durado tres meses y una semana, la Policía Nacional ha "prestado una especial atención a los colectivos más vulnerables". En Canarias, ese dato de 335 detenidos por presunta violencia machista, es inquietante, claro que sí. El resumen en Canarias, al terminar el estado de alarma, es que hay quinientas setenta y ocho detenciones y sesenta y dos mil ochocientas doce sanciones. Parecen muchas, ¿no?

¿Qué puede pasar en la playa de La Tejita, sur de Tenerife? Nadie lo sabe. Y como si nadie quisiera saberlo. Pero la protesta crece y sigue, con activistas encaramados a una de las grúas de la construcción den un hotel en paraje natural. Las redes arden. Las administraciones, por ahora, nada dicen.

Calurosa tarde. Con razón hay cola para consumir helados en un establecimiento cercano y en el que han colocado dos paraguas gigantescos para protegerse del sol.

Mañana toman posesión los nuevos consejeros del Gobierno de Canarias: Manuela de Armas se hace cargo de Educación y Blas Trujillo, de Sanidad. Curioso: Trujillo y Julio Pérez vuelven a coincidir en un gobierno, veintisiete años después de que se consumara aquella insólita censura perpetrada por Manuel Hermoso contra Jerónimo Saavedra.


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