miércoles, 12 de julio de 2017

DOS ENTRAÑABLES QUE DICEN ADIÓS

Otros dos amigos que dicen adiós. Cuando la vida se apaga, siempre hay un dolor humano y sentimental que solo el tiempo -y a veces, ni eso- es capaz de cicatrizar. Personas apreciadas que supieron ganarse el afecto de sus semejantes. Su amistad, en sí misma, es un recuerdo gratificante que hoy, cuando ya no están entre nosotros, ponderamos.
Es el caso de Ángel Delgado Martín (Los Realejos, 1940), quien fuera gobernador civil de la provincia de Santa Crruz de Tenerife desde abril de 1991 hasta 1996, cuando cesó tras la victoria electoral del Partido Popular. Licenciado en Derecho y graduado social por la Universidad de La Laguna, era funcionario del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado. Fue delegado de Trabajo en Santa Cruz de Tenerife y Gerona y ejerció también como inspector general de servicios en el Instituto Nacional de Empleo (INEM). Otro de sus destinos: director ejecutivo de la Organización de Trabajos Portuarios (OTP), cargo que simultaneó con su puesto de secretario de la Comisión Interministerial para el Desarrollo y las Reformas Portuarias.
Ángel fue un socialista metódico. La seriedad fue la característica de sus cometidos, aunque no faltaron dosis de humor y socarronería cuando terminada la jornada o la reunión, compartía con compañeros y amigos ese rato de asueto y convivencia que tanto echan de menos los políticos actuales. Delgado fue un tecnócrata que dejó una buena estela tras su paso por los departamentos en Madrid, como pudimos comprobar personalmente. Sabedor de que los gobernadores de su tiempo debían ocuparse fundamentalmente de la seguridad, quiso en todo momento hacer una labor eficaz, sin que se notara. Austero y equilibrado a la hora de facilitar informaciones, respetó al máximo la relación con directores de medios y periodistas. Después de su paso por el Gobierno Civil -entonces aún no era Subdelegación del Gobierno- pudo seguir carrera política pero prefirió ejercer de nuevo la profesión de jurista. Huyó de honores y prebendas. Fue consecuente con su personalidad.
Otra pérdida que causó profunda consternación fue la de Jesús Yanes Fuentes un portuense que tenía 63 años, emprendedor en el sector del ocio, de los primeros en llevar a cabo la fórmula de dotar a bares y cafeterías de música en vivo y pequeños conciertos. El “Bar Suso”, en el desaparecido hotel Martina del Puerto de la Cruz, se convirtió en un clásico en ese género. Hijo del inolvidable empresario portuense Manuel Yanes Barreto, logró superar las secuelas de un aparatoso accidente de tráfico. Y es que tenía alma de hacer cosas distintas: deportivamente, fue un excelente jugador de tenis de mesa (en sus años mozos, ping-pong), con un saque muy personal que le permitía ganar partidos a 21 con mucha facilidad. Y además de esta práctica, fue un estupendo billarista, especialmente en la modalidad de carambolas. Algunos golpes suyos parecían auténticas filigranas.
Yanes vivió a tope sus aventuras empresariales y sus diversiones. Vestía a la moda, disfrutaba con la primera música 'tecno' y repartía entre sus amistades toda esa ingenua bondad que es posible haya sido traicionada en más de una ocasión. Pero se ganó a pulso ser correspondido y si en ocasiones fue incomprendido, siempre nos quedará la impresión de un hombre modesto y bondadoso. Un enemigo del encono y de la discordia.
Como Ángel Delgado, Yanes ya no está entre nosotros. Les echamos de menos, como ocurre cada vez que los entrañables, los que huyeron de oropeles y ambiciones, dicen el adiós definitivo.

4 comentarios:

zoilolobo dijo...

A SUSO YANES le conocí en la justa medida en que tú lo mencionas en tu entrada. Le conocí personalmente; no más que otros muchos pero puedo asegurar que, efectivamente, era honesto y generoso y con un envidiable sentido del humor.
Lamento mucho su trágica muerte y espero que descanse en paz.
Zoilo

Jose Juan Benavente Rodriguez dijo...

Conocí más a Ángel, por razones profesionales que a Suso, era de otra generación, pero si en aquellos tiempos de mi recién empezada juventud, vi como era, solo puedo decir que tengo la enorme suerte de conocer y tratar a Josi, su hermano, un hombre extraordinario, en el que su modestia impide ver lo gran persona que es...parece una frase hecha, pero los buenos se van siempre ..muy...muy...pronto.. Ángel un ejemplo de político, y Suso como ejemplo de cómo vivir...y ser...abrazos a familias y amigos...

Morgan Hernandez dijo...

Saludos, Zoilo.
Suso era un crack. Con un gran e inteligentisimo sentido del humor. Muuuuuchas partidas de billar hasta las tantas, musicon, y risas y alegria. Fue un privilegio disfrutar de su bonhomìa.
Ganas de verte, Zoilo. Un abrazo.

Morgan Hernandez dijo...

Saludos tambien para ti, Salvador.
Y ABRAZOTE a Josi Yanes.